Taj Mahal, el símbolo del amor eterno

A mi siempre me pasa, en todo viaje hay un día concreto que espero con expectación y cierto nerviosismo. En nuestro itinerario por el Norte de la India ese momento fué la llegada a Agra, porque por fin ibamos a conocer el Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo.

Llegamos a la ciudad el día anterior a la visita, después de nuestro periplo de casi 10 días por el Rajasthan. Agra es totalmente prescindible, es industrial y no hay mucho que ver en ella. Nos dimos la vuelta de rigor y muy pronto nos retiramos al hotel a descansar. Nos esperaba un buen madrugón y habia que estar preparados, porque quedaban escasas horas para el gran día!!!

El Taj Mahal abre de 6 de la mañana a 18 de la tarde y cierra los viernes (aviso para evitar sorpresas de última hora). La entrada para los extranjeros cuesta entorno a 750 rupias, unos 10 €, los hindús pagan sólo 20 rupias, que son unos 0,30 céntimos.

Las mejores horas para visitar el Mausoleo son el amanecer y el atardecer. Verlo con las primeras luces del día, que es cuando lo hicimos nosotros, es verdaderamente espectacular.

Dedicamos unas 4 horas a la visita, a pasear por sus jardines, a descubrir cada rincón, a alucinar con su simetria y contemplar con calma cada detalle.

Pero… ¿Conocéis la historia real que se esconde detrás?

Taj Mahal significa “Palacio de la Corona” o el “Palacio de la Elegida” y alude directamente a Mumtaz Mahal, la esposa favorita del emperador Shah Jahan, que se encuentra enterrada allí junto a su marido.

Foto pareja TAJ

Cuenta la leyenda que…

Era el año 1607 cuando un joven principe, heredero del Imperio Mogol, conoció a una joven persa-musulmana, llamada Arjumand, en un bazar donde ella vendía bisutería. Tan solo tenía 15 años y ella 14, y el principe se enamoró perdidamente de su belleza.

Por razones de estado fue obligado a casarse con otra princesa como él, hija del Rey de Persia, y hasta 1612, que la ley musulmana no permitió que un hombre pudiera tener 4 esposas, no pudo casarse con ella. A partir de entonces Arjumand pasó a llamarse Mumtaz Mahal, que significa literalmente “la elegida del palacio”.

En 1631, tras 19 años de gran amor, ella falleció tragicamente dando a luz a su 14ª hija. Antes del fatal desenlace le hizo prometer a él que construiría su tumba, que se casaría otra vez, que sería bueno con sus hijos y que la visitaría cada año en el aniversario de su muerte.

El Emperador desolado por su repentina pérdida, hizo un juramento, que Mumtaz Mahal tendría la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto jamás, como símbolo de su amor eterno y para que su nombre perdurara por siempre.

Tardó 22 años en construir el Taj Mahal en honor a su amada. La historia dice que participaron los mejores constructores, más de 20.000 obreros y 1.000 elefantes, y que se usó mármol blanco y hasta 28 tipos distintos de las mejores piedras preciosas (jaspe, jade, zafiros,…) traídas de diferentes partes del mundo. Incluso se desvió el río Yamuna para que el Taj Mahal pudiera reflejarse en sus aguas.

El Emperador falleció en 1666 y fué enterrado junto a ella. Se dice que en su lecho de muerte, pidió que se le colocará un espejo para ver la tumba de su esposa, y que cuando murió, contemplaba el Taj Mahal.

El poeta Rabindranath Tagore no pudo describirlo mejor, según sus palabras el Taj Mahal es como…

Una lágrima en la mejilla del tiempo

Vista rio

Sobra decirlo, lo sé, pero si tenéis ocasión de visitar la India está joya debe ser sin duda una parada obligada de vuestro viaje.

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10 cosas (+1) que hacer en el centro y el sur de Perú. Parte II

En el post de hoy seguimos con las cosas que hacer en el Perú que dejamos pendientes en el anterior. Vamos a ello…:

7. Navegar por el lago Titicaca

Desde Puno zarpan barcos a diario para visitar las islas que pueblan el lago Titicaca. Las hay flotantes como las de los Uros y en tierra firme como Taquile y la lejana Amantaní.

La experiencia de poner en pie en una isla construida con totora (juncos flotantes), no tiene precio. La totora crece en el mismo lago y además de utilizarla para construir casas, barcas y artesanía para los turistas, también es “comestible”. Lo entrecomillo porque después de probarlo, decir comestible es mucho decir… 😉

La pequeña y preciosa isla de Taquile destaca por el arraigo de las tradiciones, sus ruinas incas y unas impresionantes vistas del lago y de los Andes Bolivianos.

Si llegáis hasta Amantaní, más tranquila y lejana, podréis vivir la experiencia de quedaros a dormir en casa de una familia local y disfrutar con calma de su estilo de vida tradicional.

8. Vivir Cuzco

Hablar de Cuzco es hablar de la antigua capital del Imperio Inca. Con esta carta de presentación es inevitable decir que es una ciudad a la que que hay que destinar varios días.

Cuzco
Cuzco

En Cuzco hay que perderse, deambular por sus calles y disfrutar de lo que nos ofrece… iglesias barrocas ornamentadas, enormes muros, palacios, la Catedral, la Plaza de Armas y ruinas como Coricancha (Templo del sol inca) y Sacsayhuamán (fortaleza ceremonial que está saliendo un poco de la ciudad).

Tengo que hacer una mención especial al ambiente que envuelve la ciudad a todas horas. En este sentido el tradicional barrio de San Blas es una zona perfecta para explorar tanto de día como de noche.

9. Conocer el Valle Sagrado

El Valle Sagrado es como se conoce al valle del río Urubamba. Está a una distancia de 15 km +/- de Cuzco y es fácil acercarse hasta allí con un conductor o en una excursión.

En él destacan para visitar la ciudadela inca de Písac, impresionante fortaleza encaramada en una montaña con un desfiladero a cada lado, y las ruinas incas de Ollantaytambo, gigantesco complejo agrícola, administrativo, social, religioso y militar.

10. Enamorarse de Machu Picchu

Ningún viajero puede dejar Perú sin haber contemplado Machu Picchu (Montaña Vieja en quechua), la ciudad escondida de los incas.

Construida en lo alto de una montaña, su difícil acceso imposibilitó que se descubriera hasta principios del S. XX. Hay dudas sobre la atribución del hallazgo. Si bien ese honor se le ha concedido al profesor estadounidense Hiram Bingham, que lo hizo en 1911, hay otras voces que aseguran que Machu Picchu ya fué descubierto en 1902 por un agricultor peruano llamado Agustín Lizarraga.

Es una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería y un ejemplo increíble de lo que una gran civilización fue capaz de edificar simplemente con grandes bloques de piedra.

La mejor hora para hacer la visita es al amanecer, cuando la luz se va proyectando poco a poco sobre la ciudad ofreciendo una estampa indescriptible. Es un momento que te deja sin palabras porque es sencillamente espectacular.

Hasta aquí mis 10 cosas imprescindibles que hacer en el Perú, pero aun falta la 10 (+ 1)…

10 (+1). Ponerse hasta arriba degustando la gastronomía peruana

El Perú tiene una gastronomía buenísima, una cocina fusión reconocida internacionalmente fruto de un mestizaje de culturas (la española, italiana, africana, china y japonesa). Cada región tiene sus platos típicos y aunque algunos aquí no se verían con buenos ojos, lo cierto es que no podéis dejar de probar, entre otras tantas cosas:

  • el ceviche: pescado marinado con limón o lima.
  • la causa: patata/papa rellena de pollo, pescado o verdura con mahonesa.
  • el cuy: nuestra cobaya o conejillo de indias. Lo admito este yo no lo comí 😦
  • los tamales: masa de maíz rellena de carne, verdura, chiles, frutas, …, envueltos en hojas vegetales.
  • el anticucho: brochetas de corazón de res.
  • el lomo saltado: carne en tiras con cebolla, papas fritas y tomate.
  • los chicharrones: fritura crujiente de cerdo, pollo, pescado o marisco.
  • el rocoto: especie de pimiento muy picante relleno de carne, queso fresco, …

Y para beber …

  • el Pisco Sour que está de muerteeee: Cóctel preparado con pisco (aguardiente de uva) y zumo de limón.
  • el mate de coca: infusión de hojas de coca.
  • la chicha morada: maíz morado hervido con piña (no tiene alcohol).
  • la famosa Inca Kola: especie de bebida gaseosa de color amarillo muy dulce por la que los peruanos se vuelven locos (es como beber gominolas).

Ya no hay excusas para fantasear con un posible viaje, el Perú os espera! 😉

10 cosas (+1) que hacer en el centro y el sur de Perú. Parte I

El Perú tiene todo lo que hace que un viaje sea inolvidable. Mezcla de culturas, la increíble civilización inca, yacimientos arqueológicos, reservas naturales, impresionantes y profundos cañones, montañas nevadas, volcanes, una costa bañada por el Pacífico, ciudades coloniales, la Amazonia y una gastronomía que quita el hipo. Podría seguir… 😉 Pero como de lo que se trata es de facilitaros una guía práctica, aquí van las 10 cosas (+1) que considero imprescindibles en un primer viaje por el centro y el sur del país:

1. Recorrer Lima

Envuelta en una niebla espesa continua, la ciudad recibe al visitante con un aspecto gris un poco deprimente. La amenaza de lluvia siempre está ahí, aunque curiosamente es la segunda capital más seca del mundo, sólo por detrás de El Cairo.

Lima es bastante caótica, llena de edificios altos, un tráfico intenso y centros comerciales que conviven con templos precolombinos, museos de arte y mansiones del S. XIX.

Las visitas más interesantes están en el centro histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad. Son la Catedral, situada en la Plaza de Armas, el Monasterio de San Francisco y sus catacumbas y las iglesias barrocas de Santo Domingo y la Merced. Los amantes del arte no os debéis perder el Museo Larco de Arte Precolombino y el Museo de Arte de Lima.

Os recomiendo acercaros también al Barrio de Miraflores, uno de los más atractivos de Lima por tener un gran movimiento cultural, comercial y turístico. No podéis perderos las vistas del Oceáno Pacífico desde el malecón, la posibilidad de disfrutar de la cocina novoandina en cualquiera de los restaurantes que encontraréis, y hacer alguna compra en los Mercados Incas (Avda. Petit Thouars) donde hay una variedad amplísima de artesanía del país (cerámica, joyería, tejidos de alpaca, lana y adornos, entre otras cosas). Hay que regatear siempre.

2. Asombrarse con la Reserva Nacional de Paracas, el Oasis de Huacachina y las Islas Ballestas

Desde Paracas hay 3 lugares de visita obligada que destacan por tener una belleza natural indiscutible.

La Reserva Nacional de Paracas, donde el paisaje desértico contrasta con el azul del Oceáno Pacífico, es el lugar de descanso de aves migratorias y de protección de especies de flora y fauna. A mí me alucinó!

El Oasis de Huacachina, que parece un espejismo en medio de la nada, rodeado de palmeras y altas dunas.

La excursión en barco por las Islas Ballestas, conocidas como las “Galápagos de los pobres”. Son un conjunto de islas compuestas por formaciones rocosas que albergan un magnífico ecosistema de leones marinos, pingüinos en peligro de extinción y colonias de aves migratorias.

3. Sobrevolar las enigmáticas Líneas de Nazca

Situadas entre las poblaciones de Nazca y Palpa. Aunque el viajecito en avioneta se las trae, con tanta vuelta para arriba y para abajo, es la única manera de disfrutar de este misterio por resolver. Las enigmáticas líneas y geoglifos fueron realizadas por la cultura nazca hará unos 2.000 años, y están compuestas por figuras animales, vegetales y geométricas que aparecen trazadas sobre la superficie terrestre.

4. Caminar por Arequipa

Arequipa es la segunda ciudad más grande de Perú después de Lima. Es conocida como la ciudad blanca porque sus edificaciones, de estilo barroco andino, están construidas con sillar, una roca volcánica blanca común en la región que le confiere una estética única. También es el lugar de nacimiento del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

Está enclavada en un entorno natural incomparable, custodiada por 3 volcanes (Misti, 5.822 mts., Chachani, 6.075 mts., y Pichu Pichu, 5.669 mts.) y parte de la Cordillera de los Andes.

Misti
Volcán Misti

Arequipa hay que conocerla caminando, recorriendo su centro histórico con grandes casonas coloniales, iglesias, conventos, …, visitando la gran Catedral que ocupa todo el largo de la Plaza de Armas, y por supuesto el Monasterio de Santa Catalina, convento enorme que podría considerarse una ciudad dentro de la ciudad.

Estando en Arequipa tampoco podéis pasar por alto comer en alguno de sus restaurantes típicos, llamados picanterías, donde se sirve comida casera.

 5. Alucinar con el Cañón del Colca y el Mirador Cruz del Condor

Desde Arequipa hay que hacer una excursión obligada para ver el Cañón del Colca, disfrutar de su magnífico paraje natural, y visitar el Mirador Cruz del Condor. Desde donde se puede observar el vuelo de los condores dejándose llevar por corrientes de aire (8 – 10 a.m). Si el tiempo acompaña el escenario es asombroso.

El Colca es uno de los cañones más profundos del mundo (3.400 mts.) sólo unos metros menos que su vecino Cotahuasi (3.535 mts.), y 2 veces más profundo que el Gran Cañón de EE.UU.

6. Explorar Puno y las Ruinas Funerarias de Sillustani

Puno es otra parada imprescindible en el viaje. Situada a orillas del lago Titicaca, es la base perfecta para explorar los principales atractivos que ofrece la zona.

Está a una altitud de 3.830 mts., lo que notaréis nada más llegar, asi que hay que tomarse las cosas con tranquilidad para llevar mejor el mal de altura (los caramelos, las infusiones y masticar hojas de coca ayudan).

En Puno destacan para visitar su Catedral Barroca, el Museo de la Coca y la Casa del Corregidor.

Desde allí también es recomendable hacer una excursión a Sillustani para conocer sus magníficas chullpas. Grandes torres funerarias cilíndricas, anteriores a los incas, donde se enterraban clanes familiares de nobles. La zona está en parte enmarcada por el lago Umayo (3.890 mts.) y las vistas son una pasada.

Hasta aquí por hoy, en el próximo post las cosas por hacer que faltan. Estar atentos, no os lo perdáis!!